— ¿Cómo surgió la idea del plafón ventilador TIBET?
Todo comenzó con la intención de ofrecer una solución de iluminación y ventilación integrada, pero con un enfoque totalmente nuevo: ocultar las aspas para crear un diseño limpio y discreto. Queríamos ofrecer funcionalidad sin renunciar a la estética.
— ¿Qué convierte a TIBET en una pieza icónica del mercado?
TIBET fue pionero en incorporar aspas ocultas en un plafón ventilador, algo que en su momento no existía. Esto marcó un antes y un después, ya que combinó diseño, eficiencia y confort visual en un solo producto.
— ¿Cuál fue el mayor desafío en el proceso de diseño?
Lograr que el sistema de ventilación funcionara de manera eficiente con aspas no visibles fue un reto técnico importante. Hubo muchas pruebas para garantizar un flujo de aire óptimo y silencioso, manteniendo la forma compacta y elegante.
— ¿Qué sensaciones buscaban transmitir con este diseño?
Queríamos que el usuario sintiera modernidad y ligereza visual. El plafón debía integrarse en el espacio sin llamar demasiado la atención, pero al encenderlo, sorprender por su capacidad de iluminar y ventilar con discreción.
— ¿Qué destaca del trabajo de José Ignacio Ballester en esta pieza?
Su visión fue clave para revolucionar el concepto de ventilación decorativa. Ballester apostó por un diseño anticipado a su tiempo, combinando innovación tecnológica y estética minimalista, convirtiendo a TIBET en un referente.